Revista n.º 1149 / ISSN 1885-6039

La Semana Santa de Tijarafe merece ser BIC

Martes, 28 de abril de 2026
María Victoria Hernández Pérez
Publicado en el n.º 1146

Se trata de una Semana Santa humilde, alejada de suntuosidad, sencilla, pero, llena de detalles rituales mantenidos durante generaciones de tijaraferos. Contiene la liturgia oficial católica a la que se incorporan elementos paralitúrgicos que la convierten en peculiar, ancestral, única y digna de proteger.

Toque conjunto de campanas y tambor en Tijarafe (María Victoria Hernández: MVH)

La Semana Santa de Tijarafe nunca ha ocupado la apertura y primeras páginas de los medios de comunicación y redes sociales. Son muy escasos los cargos políticos que participan, y ni tan siquiera se interesan y muestran curiosidad por esta manifestación ritual peculiar y única en Canarias. En nuestra opinión reúne los requisitos para acordar la apertura de expediente y posterior declaración de Bien de Interés Cultural (BIC). Es el modo de darla a conocer, profundizar en su estudio y preservar para generaciones venideras.

Se trata de una Semana Santa humilde, alejada de suntuosidad, sencilla, pero, llena de detalles rituales mantenidos durante generaciones de tijaraferos. Contiene la liturgia oficial católica a la que se incorpora elementos y manifestaciones paralitúrgicos que la convierten en peculiar, ancestral, única y digna de proteger. El Jueves Santo se da una vez concluidos los oficios del día que procede a arrestar las campanas, igual que desde tiempo inmemorial las campanas de la espadaña vuelven a estar arrestadas (amarradas las cuerdas de toque y sin poder ser utilizadas). Así permanecen hasta del momento del Aleluya del Sábado de Gloria, en total silencio y respeto por la agonía y muerte de Cristo.

La convocatoria al vecindario para asistir a la Hora Santa se realiza con una matraca manual, especie de tabla con dos aldabas, con la que una persona va recorriendo las empedradas calles del casco urbano de Tijarafe. El silencio lo interrumpen los pasos sobre las calles empedradas del portador de la matraca envuelto entre la tenue luz del alumbrado y la espléndida luna llena de Jueves Santo.

Retirando la daga del dolor (MVH)

La procesión magna del Viernes Santo, con las imágenes que participan en la Semana de Pasión, mantiene elementos propios y singulares como encontrar detrás de la urna del Cristo yacente el palio parroquial, portado por cuatro hermanos del Santísimo con los varales cruzados, simbolizando la muerte de Jesús. Según referencias testimoniales, esta costumbre, hasta fechas recientes, también se realizaba en las parroquias de N. S. de Montserrat y San Andrés, municipio de San Andrés y Sauces. En el retorno de la comitiva al templo tiene lugar el Santo Entierro, donde el sepulcro es una magnifica caja de tea tradicional de La Palma. Una vez introducido el cuerpo yacente de Cristo la cierran con un seco golpe que retumba en la iglesia y sobrecoge a los asistentes.

Uno de los momentos crucial de la Semana Santa de Tijarafe tiene lugar durante la celebración de la Vigilia Pascual del Sábado Santo. Terminada la liturgia de la palabra se entona el Gloria in excelsis Deo. Es el momento solemne de proclamar que Jesús ha resucitado, Aleluya. En ese preciso momento se enciende la luz eléctrica del templo, se rasga el telón o velo que ocultaba el Altar Mayor y aparece la imagen de Cristo Resucitado. Al mismo tiempo se escucha un fuerte golpe que abre las puertas del templo e irrumpen un grupo de vecinos corriendo portando el mandador un estandarte de damasco rojo, cestos llenos de pétalos de flores que van arrojando sobre los asistentes; mientras resuena dentro del templo la caja de guerra, tambor, y repican las campanas de la espadaña y campanillas de los monaguillos.

Toque de matraca en Tijarafe (MVH)

El llamado correr la aleluya se realiza actualmente en otras parroquias de La Palma: Puntallana, Fuencaliente y Breña Alta. Fue una manifestación generalizada en la isla según testimonios documentales que conocemos de otras parroquias. Probablemente también se encontraba en las otras islas del Archipiélago, pero es La Palma la única que la conserva. En la tarde del Domingo de Resurrección la procesión, con la imagen de Cristo Resucitado, recorre las calles tijaraferas. Por diferentes caminos van las Santas Mujeres (Verónica, Magdalena y Salomé) y San Juan Evangelista acompañando a la Virgen de los Dolores. Los primeros se adelantan al comprobar que Jesús había resucitado. Cuando llegan ante la imagen de Cristo, los portadores de los pasos realizan tres venias (genuflexiones) ante el Resucitado girando rápidamente a San Juan, que emprenden una veloz carrera hacia la Virgen para darle la buena nueva. En el momento del encuentro de la imagen de la Virgen con su Hijo, el sacerdote retira la daga (puñal), símbolo del dolor de madre, que lleva clavada en el pecho la imagen de María. De inmediato se rompe el silencio de la procesión y comienzan a repicar las campanas de la espadaña y el tradicional tambor.

Tijarafe conserva un peculiar tañer manual de campanas, acompañadas y conjuntamente al toque de caja de guerra (tambor), con los sones del antiquísimo folclore canario del tajaraste. En el año 2002 la Unesco incorporó al repertorio de patrimonio cultural inmaterial de la humanidad a los toques manuales de campanas españolas entre los que se debe encontrar Tijarafe. Desde la espadaña del templo de Nuestra Señora de la Candelaria, concluida en 1686, con un balcón de madera diseñado exprofeso para estos toques, se anuncian y llaman a los rituales del calendario litúrgico y también calamidades públicas y otros acontecimientos sociales. Los toques conjuntos de campanas y caja de guerra siguen retumbando y hablando como antaño con el vecindario.

En el programa de mano del año 1953 de las Solemnes fiestas en honor de Nuestra Señora de Candelaria. Patrona de Tijarafe, se establece para el día 7 de septiembre: “A las 6 de la mañana. – Toque del Ave María acompañado del tradicional repique de campanas y tambor”. El arraigo de los toques del tajaraste, acompañados de la música de caja de guerra (tambor) y campanas, en Tijarafe salta lo divino y bienaventurado y se convierte en manifestación de alegría y jolgorio colectivo del pueblo. Ejemplo de este último tiene lugar en 1958 cuando a las 15.30 horas del 15 de noviembre llegaron al casco urbano de Tijarafe las aguas de la galería de El Caboco, mientras se “repicaron las campanas, acompañadas del tradicional tambor y se tiraron gran número de cohetes”, según los apuntes inéditos del que fuera Agente Judicial aridanense Anastasio León Capote (1905-1985). 

Campanas arrastradas (MVH)

El calendario anual de los toques conjuntos de campanas y tambor se realizan actualmente: El 1 de enero, Festividad de la Virgen, N. S. de Candelaria, y vísperas en los meses de febrero y septiembre; en las novenas a la Virgen, en el mes de mayo, Corpus Christi y la octava (Bendición de los campos), el 1 de noviembre (Todos los Santos), Nochebuena y Navidad. En la Semana Santa los toques corresponden a la celebración del Domingo de Ramos, Jueves Santo, el Sábado Santo se realiza desde la espadaña menos el Domingo de Resurrección, que el tambor -a ritmo de marcha y mientras tocan las campanas- acompaña el recorrido procesional del Encuentro.

Por ahora, y con exactitud, se desconoce cuándo comenzaron los toques conjuntos de campanas y tambor en Tijarafe. Las primeras referencias las encontramos en las cuentas de fábrica de los años entre 1831 y 1841 en las que se hace abono o pagos por tocar la caja el Sábado Santo, referencia directa a la Aleluya de Resurrección. Desde los primeros asientos poblacionales, en el siglo XVI, colonos foráneos de la isla de La Palma impusieron nuevas costumbres y credo. Desde esa época se celebra la llamada Semana Santa en Tijarafe y según las reglas de ese momento. Históricamente las liturgias católicas han ido cambiando desde las primeras referencias de la celebración de la Semana Santa, a finales del siglo III y IV (Constituciones Apostólicas). Cada periodo marca unos ritos específicos.

Encontrar en plena vigencia, hoy en día, elementos que calificamos de paralitúrgico, que no forman parte de la liturgia oficial, en el municipio palmero de Tijarafe muestra la riqueza cultural de lo que se considera tradición inmemorial y que han mantenido durante generaciones los vecinos y vecinas de Tijarafe. Lo que antecede, falto de un mayor estudio que posiblemente incorpore otros elementos rituales, apoya, en nuestra opinión, que la Semana Santa de Tijarafe contiene elementos peculiares y únicos que deben ser considerados patrimonio de Canarias.

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