Revista n.º 1140 / ISSN 1885-6039

José Casañas Hernández: lanzador del cohete Canarias I

Jueves, 26 de febrero de 2026
Eva Luna Acosta
Publicado en el n.º 1137

José Casañas Hernández fue mi bisabuelo, y en el Risco de San Nicolás, donde vivía, se le conocía por Casañas. Era forjador de hierro y tenía su propio taller en la calle Cano desde 1933.

Casañas con su triciclo el día señalado

José Casañas Hernández fue mi bisabuelo, conocido sencillamente en el barrio del Risco de San Nicolás de Bari, donde vivía, por su apellido Casañas. Nació en 1893 y murió en 1979. Fue presidente de Recreo de la Sociedad de San Lázaro, Polonia y Rehoyano. Pepito Casañas, personaje popular e inolvidable del barrio, fue un folklorista apasionado y bailarín incansable.

Se recuerdan algunas anécdotas suyas un tanto significativas y que dan a entender cómo era. Por ejemplo, que se presentó una vez ante su Lolita (mi bisabuela) vestido de frac, porque ella estaba cansada de verlo siempre con el mono azul de mecánico. También se habla de que bailaba con pañuelo en la mano para no manchar los vestidos de las damas; o que tras caer rodando por unas escalinatas, se levantó de un salto diciendo que aquello lo hacía todos los días para sentirse vivo.

El CD Polonia fue fundado en 1940, entre otros, por Pedro Morales Alemán, figura clave como jugador y directivo durante muchos años. La primera alineación del entonces Club de Fútbol Polonia (hoy inexistente como tal en su estructura original) estaba formada íntegramente por jugadores del barrio de Arenales. El nombre Polonia surgió por iniciativa de Pedro Morales Alemán, quien lo propuso porque era un país del que se hablaba mucho en aquel momento debido a los conflictos de la Segunda Guerra Mundial. Era uno de los organizadores de las fiestas del querido barrio. Si suben la calle Real del Castillo, frente a la calle Guardiana, en el Risco de San Nicolás, se encuentra una plazoleta que lleva su nombre desde 1984.

Documento oficial sobre la plaza con su nombre

Mi bisabuelo era forjador de hierro, tenía su taller en la calle Cano cerca de la casa de Benito Pérez Galdós. Su maestro fue Manuel Santana, que tenía su taller de artesanía en la calle Travieso, llegando a ser oficial de primera. En 1933 comenzó su aventura cuando se independizó, formando su propio taller. En aquella época tenía una clientela de la gente más distinguida de Las Palmas.

En sus últimos años vio cómo cambiaba su oficio pues la gente empezó a comprar calderos y ya no los soldaba cuando se estropeaban. Este hecho fue decisivo para dedicarse a la artesanía, que él quería defender para que no muriera con los adelantos mecánicos y la falta de interés de la juventud. La llegada de la luz eléctrica a las casas, junto a la aparición de materiales más modernos y ligeros como el plástico y el acero, afectaron notablemente a la demanda de estos artículos que hoy han quedado en desuso, relegados como artículos de decoración y que pueden adquirirse en diversas tiendas y puestos de artesanía.

El 11 de junio de 1960, víspera de San Antonio, ¡quien pensaba que el Sr. Casañas no nos podía sorprender, se equivocaba! De repente apareció cuesta arriba con aquella maravillosa carroza de un Molino de Viento en la Plaza de la Ermita... ¡Qué gran hombre! En las tres instantáneas que ofrendamos observamos a una chiquillería exaltada disfrutando de lo lindo sobre la carroza de Pepito Casañas arrastrada increíblemente por un triciclo. En la otra foto podemos reconocer entre la multitud a Juan Luis junto al genial artesano Pepito Casañas, Pepe Corujo, Juan Martin, Bienvenida Pérez y Antonia Medina (Tony Vera).

Instantánea de Pepito Casañas el gran día

Casañas con su triciclo

Triciclo y molino al fondos

Y en el año 1959 lanzó un cohete en las fiestas de San Nicolás (6 de diciembre), despertando un gran interés. Al cohete se le llamó en el barrio Canarias I. Fue fabricado de latón. La intención era hacer sonreír a los vecinos... Su idea era lanzarlo desde la plaza de la iglesia, en lo alto de la imprenta (que ya no está). El recorrido fue corto porque tropezó con la ermita del barrio, donde dejó un agujero. Cuando prendió la pólvora, el cohete inició su despegue con un fuerte estampido, que estremeció a todos cuantos allí estaban.  Manuel Romero, el párroco, pensó por los gritos que el volador se iba a meter por la puerta de la iglesia para adentro.

Mi bisabuelo, en una entrevista que le realizaron en el Diario de Las Palmas, señala que el cohete seguramente no hubiera pasado el barranco Guiniguada. No llegó a su objetivo, una luna con forma de aro realizada con papel. El artefacto, que se guiaba por un alambre, tenía que pasar por esa luna.

Entrevista a Casañas en la prensa grancanaria

La idea de esta ingeniosidad le vino viendo un escaparate de la calle Viera y Clavijo. Allí se exponían los adelantos técnicos y las fotografías de los cohetes de los rusos y americanos. En el Diario de Las Palmas, concretamente el 6 de mayo de 1966, se encuentra un artículo titulado “Casañas. Lanzador del Cohete Canarias”. 

Mi bisabuelo fue un ingeniero para su época porque él pensó que si los americanos y rusos tenían sus cohetes, los canarios también podríamos tener lo nuestro. Fue un hombre que transformó la hojalata en la ilusión de un risco humilde. Un artesano que soñó con la carrera espacial desde un barrio fundacional de la ciudad de Las Palmas. No lanzó un cohete a la luna, pero lanzó un recuerdo.

Jóvenes con Pepito Casañas

Fuentes

-Antonio Vera Quintana.

-Diario de Las Palmas (6 de mayo de 1966).

-Grupo de Facebook: Periquito el Esterero (San Nicolás).

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