Revista n.º 1157 / ISSN 1885-6039

Valleseco entre las brumas de la historia, de Miguel González Pérez

Domingo, 14 de junio de 2026
Ramón Díaz Hernández
Publicado en el n.º 1152

El presente texto es el prólogo que abre los contenidos de una interesante publicación relacionada con el singular municipio de Valleseco. El libro se presentaba el sábado, 13 de junio, en la Casa de la Cultura Teodoro Cardoso León, del mismo pago grancanario.

Detalle de la portada de 'Valleseco entre las brumas de la historia'

Miguel González Pérez, profesor de larga trayectoria, investigador de las cosas de su patria chica de adopción, es el autor del nuevo libro titulado Valleseco entre las brumas de la historia. Un libro de lectura obligada para quienes deseen entender la evolución del municipio y su parroquia dedicada a San Vicente Ferrer.

Con sólo leer su contenido entendí enseguida que esta publicación es una clara aplicación de la metodología conocida por microhistoria. Y eso, créanlo, es una muy buena noticia. La pregunta que debe surgir a continuación es la siguiente: ¿y qué es eso de la microhistoria? Lo explicaremos brevemente: son los trabajos de investigación que un estudioso o estudiosa realiza sobre las pequeñas historias; en otras palabras, son las historias de las pequeñas localidades, su gente, sus costumbres y sus creencias que fluyen siempre del manantial humilde de la gente decente; de las cosas sencillas y cercanas que tienen que ver con los antepasados de los actuales vecinos, vistos con curiosidad en su simplicidad, reflejados como personas normales y corrientes que se reflejan luminosamente en ellos como pertenecientes a una misma comunidad. Tiene la microhistoria, sin embargo, un aspecto que la distingue de otros estudios académicos más ceremoniosos que conviene resaltar: se trata de un tipo de estudios que brota del corazón y del instinto del autor el cual construye pacientemente su narración bajo el efecto emocional generado por el intenso amor que profesa a la localidad de referencia y sus avatares.

Antes de empezar su lectura, hay otro aspecto no menos interesante que hay que destacar y es la importancia que tiene esta nueva publicación sobre Valleseco y su parroquia, por varias razones que paso a explicar: a) el autor ha seguido una metodología investigadora correcta empleando unas fuentes documentales adecuadas y consultando la bibliografía mejor posicionada; b) estamos ante un libro no improvisado, ameno, ordenado y bien escrito, en donde su autor se ha esforzado en contarnos los hechos históricos de forma didáctica para que todos puedan entenderlos. Y c) Valleseco entre las brumas de la historia es una obra de madurez intelectual, impensable de no mediar antes una buena preparación académica y dedicación intensa por parte de su autor que requiere, además, disciplina y hábitos de trabajo continuados.

Todo aquel que se compromete en la aventura de investigar y recopilar cosas del pasado de su pueblo le mueve siempre una intención piadosa: salvar del olvido aquella parte que ya está fuera de las preocupaciones colectivas; hechos que, a veces, hasta se han borrado del disco duro de la memoria de las personas. Uno de los grandes males del siglo es la desmemoria. Consciente de ello el profesor González Pérez ha realizado un gran esfuerzo de búsqueda de documentación para mantener el árbol ligado a sus raíces. Es decir, poner en manos de los lectores y lectoras unas páginas que faciliten la recuperación de la memoria histórica. Por eso nos cuenta en Valleseco entre las brumas de la historia hechos y noticias sobre el pasado de la propia existencia de los actuales vallesequeros, tanto de los que residen en el municipio como de los que han tenido que salir del mismo, de sus familias, de su terruño y del conjunto de toda la pequeña comunidad.

A lo mejor estas historias que cuenta Miguel González no sirven para llenar de titulares los periódicos de la isla, o para que los tertulianos dediquen algún tiempo a comentarlas, pero sí sirven para ser, para existir; para testimoniar una vivencia comunitaria empeñada en sobrevivir al paso del tiempo, que es lo más trascendente a lo que se puede aspirar en esta vida. Este nuevo libro no construye grandes discursos, pero instruye, identifica y genera conciencia colectiva; y orgullo de pertenencia a una comunidad que comparte una historia común sentida en lo más hondo de sus corazones. Decía Miguel Delibes que el día en que ya no importe saber de qué pueblo eres, todo se habrá acabado. 

La intención del microhistoriador (en casos similares a Valleseco entre las brumas de la historia) es, sin duda, conservadora: salvar del olvido el trabajo, el ocio, las costumbres tradicionales y las creencias de nuestros mayores. Pero al mismo tiempo persigue una intencionalidad revolucionaria: hacer consciente al lugareño o la lugareña de su propio pasado a fin de revigorizar su espíritu y hacerlo resistente frente a las tendencias negacionistas que persiguen borrar nuestro pasado, nuestros valores ancestrales, en definitiva, nuestra canariedad.

Pero aún nos quedan más cosas que decir sobre microhistoria. No es concebible una familia, una aldea, un barrio y mil formas más de congregación minúscula, sin deslizamientos hacia el recuerdo microhistórico. Cada grupo de gente unida por lazos de parentesco sanguíneo, por vínculos vecinales o espirituales construye normalmente su propia historia. Por lo tanto, hacemos microhistoria cuando rememoramos a las personas y los hechos que acontecieron en el terruño y los sacamos del anonimato, del olvido e incluso de la injusta ingratitud que tuvieron que padecer muchas veces en su día por todo lo que nos dieron para que sigamos disfrutando de su legado. En otras palabras, la historia local o microhistoria apenas se distingue de la existencia local en su devenir con el paso del tiempo.

Portada del libro de Miguel González

Miguel González

En términos generales, el ámbito microhistórico de este trabajo es evidentemente Valleseco, su parroquia y la devoción a San Vicente Ferrer, su santo patrón, ampliable a todo el terruño municipal, es decir, a todo lo que lo somos capaces de ver de una sola mirada. Siempre se limita el estudio comprendido en el libro Descubriendo Valleseco en sus rutas literarias a la geografía del lugar de nacimiento, el pequeño municipio nativo, que ha dado a sus habitantes de antes y de ahora diferentes oportunidades para salir adelante. De esas cosas se ocupa el libro de Miguel González cuando aborda en sus páginas de forma prominente temas como las creencias, ideas, devociones, celebraciones, sentimientos y conductas religiosas. Lo mismo cabe decir del ocio y la fiesta. El profesor González Pérez incluye, además, en su libro otros aspectos como la relación de Valleseco con Cuba, las referencias a los indianos que vinieron de la Perla de las Antillas: unos enfermos y otros menos forrados de dinero. O asuntos tan diferentes como la construcción del nuevo templo parroquial, leyendas como la Virgen de la Silla de la ermita de El Caserón y la réplica del pintor renacentista Rafael Sanzio (1483-1520), la celebración de la Navidad, la compra de imágenes sagradas y campanas, los títulos marianos que existen en la iglesia parroquial, la restauración de imágenes por Silvestre Bello, el conflicto por las tres puertas del nuevo templo de San Vicente Ferrer, la aportación de las monjas enclaustradas de Teror, las primeras fiestas patronales, las reliquias con que cuenta la parroquia, los cuadros del Viacrucis, las diferentes donaciones, el altar y otros elementos de culto, el papel de sus párrocos y de los ediles municipales o, entre otros muchos asuntos más, la incansable preocupación de los regidores eclesiásticos y civiles por la ornamentación del recinto sagrado.

Como cualquier otra ciencia, la microhistoria no puede prescindir del rigor, de la prueba, del documento, de la oralidad y de la aproximación a lo real, que son materiales auxiliares del investigador absolutamente necesarios en toda obra que se precie mínimamente. El lector atento lo podrá comprobar por sí mismo en su momento. En suma, Descubriendo Valleseco en sus rutas literarias es una microhistoria narrada de forma sencilla y rigurosa en donde se tratan las cosas cercanas y se habla de la gente de tamaño normal, de las acciones típicas de la vida del pueblo, tanto de las solemnes como de las triviales y del quehacer cotidiano y sus rutinas. Y ese es su principal mérito, que no es poco.

Terminamos estas notas felicitando efusivamente al Ayuntamiento de Valleseco por su apuesta por la edición de libros como Valleseco entre las brumas de la historia, una herramienta de lectura, difusión y reflexión cultural sobre el legado cívico-religioso del pasado del municipio, imprescindible para dar a conocer el patrimonio tangible e intangible de Valleseco y su parroquia. Y, por supuesto, quiero felicitar a su autor (exalumno y gran amigo), Miguel González Pérez, por añadir a sus numerosas publicaciones sobre Valleseco esta última, renombrada con todo acierto, Descubriendo Valleseco en sus rutas literarias, que, con absoluta seguridad, será bien acogida por las vecinas y vecinos de este hermoso balcón sobre el Atlántico situado en las medianías barloventeñas de Gran Canaria.

Arucas a dos de abril de 2026

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