Revista nº 676
ISSN 1885-6039

Canarias Amazigh, discurso sin consenso.

Viernes, 21 de Abril de 2017
A. José Farrujia de la Rosa
Publicado en el número 675

Creo que uno de los principales logros de Canarias Amazigh reside, precisamente, en que sus directores han sido capaces de montar, desarrollar y presentar ante el gran público, el problema del poblamiento de Canarias a partir de las intervenciones de los distintos investigadores que trabajamos este tema.

 

 

Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.

Aristóteles

 

Título: Canarias Amazigh.

Directores: Antonio Bonny y Pablo Rodríguez.

Duración: 65 min.

Género: Documental

 

Tuve la ocasión de ser entrevistado, en mayo del 2016, por Antonio Bonny y Pablo Rodríguez, durante la fase de documentación y producción del documental Canarias Amazigh. Por aquel entonces hablamos sobre muchas cuestiones relacionadas con el mundo indígena canario, pero especialmente con la problemática secular que existe sobre el primigenio poblamiento de nuestro Archipiélago Canario, sobre los grandes interrogantes que se han formulado, durante siglos, a la hora de intentar resolverse el enigma de los orígenes: ¿quiénes arribaron a las Islas?, ¿cuándo llegaron?, ¿cómo y desde dónde vinieron?

 

El proyecto me interesó desde el minuto cero, básicamente porque he invertido la mayor parte de mis esfuerzos como investigador, precisamente, en el estudio del poblamiento humano de Canarias y, sobre todo, porque considero básica y necesaria la difusión de nuestro pasado entre el público, versado o no sobre estos temas. Sin embargo, cuando tanto Antonio Bonny como Pablo Rodríguez me comentaron que la idea era “hilar” el guion del documental a partir de las declaraciones de los distintos profesionales que nos dedicamos a estos estudios, sin voz en off, mostré cierto escepticismo al respecto, por lo complicado que resulta dar coherencia y linealidad discursiva a un tema tan complejo y poliédrico.

 

Ahora, tras haber visto el resultado, creo que uno de los principales logros de Canarias Amazigh reside, precisamente, en que sus directores han sido capaces de montar, desarrollar y presentar ante el gran público, el problema del poblamiento de Canarias a partir de las intervenciones de los distintos investigadores que trabajamos este tema. Este proyecto, además, aparece en un contexto en el que la arqueología canaria empieza a alcanzar una madurez reflexiva sobre dos cuestiones claves para el futuro: su dimensión visual y la necesidad de su proyección social. Cada vez somos más los arqueólogos conscientes de la necesidad de ocuparnos de las llamadas fronteras menores (cine, cómics o textos escolares). Esto no es rendirse a una moda pasajera, sino apostar por una mejor efectividad para que la arqueología deformada, manipulada o mal interpretada llegue al menor número posible de ciudadanos.

 

Pero, paralelamente, este logro alcanzado por ambos directores presenta, a mi juicio, dos importantes problemas de fondo. El primero reside en el nivel del discurso. Para nosotros es algo cotidiano hablar sobre este tema del poblamiento, pero no así para el espectador, que no necesariamente puede llegar a comprender, en plenitud, las declaraciones vertidas sobre un tema que, insisto, es complejo y presenta muchas aristas. En este sentido, Canarias Amazigh no presenta al espectador un enfoque general sobre el tema del poblamiento, sino que este contenido se va desarrollando, por los propios entrevistados, conforme avanza el documental. Y precisamente, esta manera de proceder saca a relucir el que, a mi juicio, es el segundo problema de fondo, pensando en el gran público, que demanda respuestas sobre este tema. No hay consenso entre los distintos investigadores a la hora de abordar determinados problemas claves relacionados con el poblamiento, tales como: las cronologías, es decir, las fechas en que se poblaron las Islas, o las culturas y poblaciones implicadas en el proceso colonizador. Además de los grupos Imazighen, ¿intervinieron o no fenicios y romanos en el proceso colonizador?, ¿hubo unas o varias oleadas de poblamiento?; ¿cómo se adaptaron al medio insular los primeros pobladores?, ¿conocían la navegación?, ¿qué lengua hablaban?, ¿qué escrituras usaban? ¿líbico-bereber, latino canario o líbico-canario?, etc.

 

Hoy en día se sigue intentando dar una respuesta contrastada, empírica, a estos interrogantes sobre los orígenes, pero la mayoría de las veces sin tenerse en cuenta que los escenarios de la política, de la sociedad, de la economía y de la cultura condicionan los modos y formas en que los historiadores y arqueólogos se “apropian” de sus distintos pasados. No en vano, las grandes etapas que han marcado los cambios en la imagen del “otro”, del “indígena canario”, han estado condicionadas por los contextos políticos, económicos, sociales y culturales que han influenciado los paradigmas científicos e ideológicos. A cada sustitución de una coyuntura histórica ha seguido, de manera sistemática, una nueva imagen del indígena canario.

 

Pero, obviamente, esta problemática -en torno a las respuestas sin consenso- de la que se hacen eco Antonio Bonny y Pablo Rodríguez, no es una “deficiencia” relacionada con la dirección de Canarias Amazigh. Antes al contrario, es un ejercicio de transparencia y reflexión por parte de los directores de un documental que pone al descubierto uno de los grandes problemas de una arqueología archipielágica como la nuestra. En pleno siglo XXI, las preguntas que durante centurias se han considerado como claves para dar respuesta al problema de los orígenes siguen sin aportar luz, ante la falta de consenso entre los investigadores y, sobre todo, ante la falta de evidencias arqueológicas que permitan avanzar en firme a escala regional, pues el poblamiento fue, sin duda, un proceso que afectó a todo el Archipiélago Canario, y no a determinados yacimientos arqueológicos de determinadas islas.

 

Junto al ejercicio de transparencia que supone Canarias Amazigh, otra de las aportaciones positivas reside en incorporar al discurso canario la voz de los investigadores norteafricanos que trabajan en suelo Amazigh. Esta, quizás, es una vía que podría haberse explotado más en el documental (y posiblemente así habría sido si la producción y los recursos disponibles lo hubiesen permitido), pero en cualquier caso, pone de relieve la acuciante necesidad de acudir al vecino continente para investigar nuestro pasado, para ahondar en el estudio de un tema que hunde sus raíces en la región de la actual Tamazgha. Asimismo, esta transparencia lleva a Bonny y a Rodríguez a ser directos, sin ambigüedades, a llamar las cosas por su nombre, pues dentro de esta nebulosa que representa el problema de los orígenes, una cuestión (entre otras tantas) está bien clara en función del conocimiento científico actual: la incuestionable raíz Amazigh de los primeros pobladores, independientemente del momento cronológico exacto en que llegaron a las Islas, a lo largo del Primer Milenio a.n.e. La idoneidad del título del documental contrasta, de hecho, con una realidad también palpable en Canarias hoy en día: el carácter Amazigh de nuestra etapa precolonial es, actualmente, uno de los aspectos más infravalorados y menos explotados en la difusión de nuestro patrimonio arqueológico.

 

Canarias Amazigh, además, capta muy bien, especialmente a partir de las imágenes a vista de pájaro, la potente dimensión visual que encierra nuestro territorio, nuestro entorno natural y nuestro patrimonio arqueológico, que no en vano es único a escala mundial, pues no olvidemos que la realidad Amazigh canaria no cuenta con paralelos similares fuera del continente africano, durante el mismo período cronológico. Estamos, en este sentido, ante un trabajo que pone en valor un legado milenario y particular, no solo a partir del discurso (aunque sea sin consenso), sino también a partir de la imagen.

 

En este documental, en definitiva, se ofrece una mirada interdisciplinar sobre el problema de los orígenes, una cuestión que ha sido fundamental en la propia historia de la disciplina arqueológica, en la consolidación de ciertos discursos nacionalistas y colonialistas, y que ha estado vertebrada por la propia historia económica, intelectual, social y cultural del Archipiélago Canario, abierto a innumerables influencias internacionales desde el siglo XIV. Quizás el gran reto de los investigadores, con vistas al futuro inmediato, debe pasar por cambiar las preguntas que nos hacemos, para que sean otras las respuestas que podamos ofrecer a la sociedad sobre un problema tan enraizado y complejo como el del poblamiento primigenio de Canarias.

 

 

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