Revista n.º 1053 / ISSN 1885-6039

Puntallana (II).

Lunes, 20 de febrero de 2006
José Guillermo Rodríguez Escudero
Publicado en el n.º 93

Muchas fiestas, o tal vez no tantas, para un pueblo trabajador como el de Puntallana. Pueblo agrícola y orgulloso que ha conocido a lo largo de su historia la carencia de medios, sequías, hambre, emigración, plagas… Un pueblo curtido que, con esfuerzo y tesón, ha ido labrando un porvenir cada vez más digno.

Foto Noticia Puntallana (II).



VISITAS OBLIGADAS.

Se destacan, entre otros muchos, estos lugares de interés:

- La ermita y mirador de San Bartolomé. En ella se venera al santo mártir (efigie del siglo XVI-XVII); también se encuentran, entre otras tallas, la Piedad (gótica), una bella pintura de San Isidro Labrador (XVIII); todos ellos elementos entronizados en un hermoso y pequeño retablo barroco confeccionado por Bernabé Fernández en 1705.

- El impresionante cardonal de Martín Luis, un interesante núcleo de este endemismo canario, que está incluido entre los espacios protegidos por el Gobierno de Canarias. Se sitúa entre Tenagua y San Juan, en un tramo de tres kilómetros conocido también como Sitio de Interés Científico del Barranco del Agua, donde estas plantas xerófilas endémicas canarias, como el cardón, la tabaiba, la retama, el cornical… tienen uno de los lugares de congregación más llamativos de La Palma. Estos han colonizado grandes extensiones de laderas volcánicas de aproximadamente unas 74,6 Has.

- El famoso Cubo de La Galga -una de las mejores muestras de laurisilva de Canarias-; la carencia o abundancia del agua potable en una zona agrícola como ésta marcaba la riqueza o pobreza del lugar. En él se encuentran gigantescos helechos, fayas, viñátigos, laureles, acebiños, tilos… que componen esta gran formación vegetal de notable interés botánico. Estrechos cabocos se crearon por la erosión del agua al discurrir por sus entrañas. Las palomas rabiche y turqué se oyen revolotear buscando bayas en la densidad del húmedo monteverde.

- La ermita de Santa Lucía, erigida antes de 1530 junto a un hermoso palmeral –aunque muchos ejemplares fueron talados para la ampliación de la plaza- y a la montaña centinela de Tenagua, atalaya natural donde los aborígenes vigilaban el horizonte del mar. Destacan: la imagen titular de la mártir -preciosa obra flamenca de principios del XVI, entronizada en un retablo neoclásico-; el púlpito traído de la desacralizada ermita capitalina de San Francisco Javier; una pila de agua con una pintura de la santa; su espadaña de 1705; numerosos exvotos de plata, oro y cera completan el ajuar del pequeño templo.

- La histórica Casa Luján -casa solariega (de principios del XIX)-, máximo exponente de arquitectura tradicional canaria que fue antigua sede del Ayuntamiento. Actualmente es el Museo Etnográfico y centro de promoción y venta de artesanía y productos agroalimentarios locales. Es también sede de la Oficina de Información y Gestión de Turismo Rural, lo que convierte al hermoso lugar en un centro agroturístico de especial interés. Se puede encontrar objetos de artesanía local: cerámica, bordados, cestería, calzados de cuero a medida, frivolité, miniaturas, objetos de mimbre…

- La Playa de Nogales -la más larga playa de arena fina negra de la Isla, situada bajo un impresionante acantilado en la costa del Barrio del Granel- y de oleaje moderado; su longitud es de 450 mts. y su anchura 25 mts. Otras playas son: La Galga (200 mts x 17 mts); Puerto Trigo (30 x 5 mts.), Martín Luis (80 x 5 mts), las tres formadas por arena, grava y en algunos casos bolos.

- El Parque Natural de Las Nieves (5.094 ha.), compartido por el municipio capitalino y por San Andrés y Sauces. De él forma parte el punto más alto del término, a 2.321 mts., llamado Piedra Llana, que se asienta sobre la crestería del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente. Allí conviven ecosistemas de matorral y pinar y donde las huellas de los benahoaritas están presentes, siendo frecuentes los restos de cabañas, amontonamientos de piedra, fragmentos cerámicos y líticos, grabados rupestres… En sus estribaciones se ubica la obra del artista lanzaroteño César Manrique, dedicado a la unión de los pueblos en el estudio del cosmos.

- Las tierras costeras, desde “Costa de Miranda” hasta la “Punta de La Galga”, donde en el siglo XVI se encontraba un astillero en el que se construían navíos. Zona conocida como “Bajamar” por los vecinos, se trata de una serie de pequeñas playas, calas, puntas, callaos y puertos...

- Los acantilados de La Galga -lugar emblemático y espacio natural de máximo interés-, nos recuerdan la leyenda del Salto del Enamorado, evocada en el escudo municipal y en la escultura del Mirador de “San Bartolo”. Se trata de una obra ejecutada en el año 2004 por el escultor Francisco Concepción, inspirada en la trágica y conocida leyenda de los amores de un pastor por una hermosa campesina.


EL SALTO DEL ENAMORADO.

Se trata de una de las leyendas más populares de Canarias. Se cree que sucedió en los primeros años después de la Conquista. El periódico palmero El Time (21.02.1864) recogía lo que el cronista Lorenzo Rodríguez escribía sobre este relato.

Un joven pastor de gran habilidad vivía en las cercanías de La Galga. Conocida era su destreza en trepar riscos y manejar la honda y el palo. Pasaba las horas tocando la flauta mientras vigilaba a las ovejas. Un día quedó prendado de una bella campesina local y se enamoró perdidamente de ella. Como era muy tímido, le hacía llegar requisitorias por terceras personas. La altiva doncella siempre rechazaba sus pretensiones y esquivaba por todos los medios encontrarse con el mozo. En cierta ocasión, el azar hizo que se encontraran y allí el muchacho le declaró su amor. La joven le comunicó que, antes de acceder a sus deseos, tenía que pasar una prueba de valor y así quedaría demostrado su amor. Desde lo alto de los acantilados del Barranco de Nogales tenía que apoyar su lanza en la orilla y dar tres vueltas en forma de semicírculo con su cuerpo suspendido en el vacío. Mientras ejecutaba la primera vuelta exclamó “¡En el nombre de Dios!” e hizo el giro completo. En el segundo intento gritó “¡En el nombre de la Virgen!” y también lo terminó. Pero, al gritar en el tercero “¡En el nombre de mi amada!”, la mala fortuna, el exceso de confianza o la pérdida del firme apoyo hizo que cayera al precipicio, muriendo en el acto, ante la aterrada mirada de la muchacha y de los curiosos que allí se habían congregado. Ella perdió la cordura y lloró su desdicha todos los días de su vida.

El relato da su nombre a un alto risco del Barranco de Nogales, también llamado Barranco Hondo, pago de La Galga y al lema que reza en el blasón del municipio: “Dios, La Virgen, Mi Amada”.


TEMPLO DE SAN JUAN BAUTISTA.

La iglesia de San Juan Bautista -Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento (Decreto 160/1994)- fue declarada parroquia en 1515 y reedificada en 1719. Estamos ante uno de los primeros templos de La Palma, constatándose su existencia en la primera década del siglo XVI. Es un importante ejemplo del Barroco canario y del arte mudéjar.

Entre sus esculturas más importantes destacan: un alabastro del siglo XV representando a la Virgen con el Niño; San Sebastián (gótico flamenco del XVI); San Pedro y San Pablo (obra de artífices palmeros de influencia Montesina del XVI); Virgen de Candelaria (s. XVI); dos esculturas de San Juan Bautista (la antigua del siglo XVI-XVII; la nueva de 1904, importada de Valencia); San Amaro (1602); San Francisco (1650); San Miguel Arcángel y San Antonio de Papua (Benito de Hita y Castillo, XVIII); Virgen de los Dolores, barroca; Crucifico de XIX. Destaca la figura de Santiago Apóstol, la más antigua estatua ecuestre del Patrón de España en Canarias, añadida al inventario de 1574 y procedente de El Salvador de la capital. Otras imágenes no han llegado a nuestros días, como Santa Clara o San Gonzalo de Amarante.

El impresionante retablo mayor barroco del siglo XVIII es otro de sus tesoros más fotografiados y estudiados. La pila verde bautismal es otra pieza importante. Es de barro vidriado sevillano del XVI. Hasta el siglo XVII se prohibió su uso para evitar su deterioro, siendo sustituida por otra de mármol.

Gracias a la generosidad de varias familias, el templo cuenta con uno de los más interesantes y variados joyeros de La Palma. Algunas de las piezas más antiguas son: un cáliz de plata en su color (1518), otro dorado y una patena de plata (ambas de 1525). Se incluyen juegos de altar (XVIII), objetos preciosos, candelabros (XVIII), incensario, naveta (XVII), lámpara de plata (1711), etc. Excepcional también es su techumbre


CALENDARIO FESTIVO.

En cuanto a sus fiestas, las más destacadas son:

- Los Galanes. El Sábado de Resurrección, cuando se entona el Gloria, suenan todas las campanas, se descubren los santos y altares y se ilumina la iglesia. Es entonces cuando entran corriendo los grupos de jóvenes que portan cañas adornadas con sedas y flores y forman una cruz con sus cuerpos al llegar al altar. Puestos de rodillas exclaman: “¡Aleluya! ¡Aleluya!”. Vuelven a recorrer las capillas y todo el interior del templo por tres veces consecutivas, cruzándose y volviendo a las exclamaciones. Lamentablemente se han introducido algunas variaciones que han restado solemnidad y espectacularidad a la celebración.

- La Cruz del Granel. El tercer domingo de mayo.

- Fiestas Patronales de San Juan Bautista, cada 24 de junio, aunque las fiestas duran toda la segunda quincena de ese mes, con numerosos actos religiosos, folklóricos, deportivos, culturales… “Por San Juan espera/ el trigo en la era”. Se queman las tradicionales hogueras en la víspera de San Juan y se celebra un popular concurso de la canción titulado “Voces de ahora”. “Hasta San Juan no te bañes,/ que te hace daño el agua”. La Banda Municipal de música también celebra los tradicionales conciertos y acompaña a las dos salidas del Santo Patrón hasta la Fuente Santa, a través de la calle Procesiones. “Todos los santos son buenos/ y San Juan es el mejor,/ porque ese tuvo la dicha/ de bautizar al Señor”. Era muy importante la feria ganadera que se celebraba hasta 1913. En Puntallana, la atracción hacia el fuego se repite incesantemente en esta víspera de San Juan, la mágica noche más corta del año. Este elemento, junto al agua, el aire y la tierra engendran una magia en la que se confía ciegamente. La lectura correcta de estos símbolos naturales les predecirá el futuro para el año venidero; así podrán saber si vivirán, si tendrán salud, si se casarán con el hombre o mujer elegidos…

- Fiestas de San Bartolo, como se conoce popular y cariñosamente a San Bartolomé Mártir, Patrón del Barrio de La Galga. Un enorme arco confeccionado con helechos, flores, panes, brezo y frutos adornan la calle que da acceso al pequeño templo y por donde pasará la procesión. Los festejos concluyen el último fin de semana de agosto con una gran fiesta de hermandad con orquesta en el bosque de laurisilva del Cubo de La Galga. A pesar de que su onomástica es el 24 de agosto, hay ediciones en la que, para facilitar una mayor afluencia de personas, se traslada al domingo más cercano. Como curiosidad, popularmente se conoce a estas fiestas como las de “los Hombres”, mientras que las celebradas en septiembre en honor a la “Virgen de la Piedad”, se conoce como de “Las Mujeres”, por ser las señoras y señoritas de la región las que se ocupan de su preparación. Otra curiosidad de esta festividad: la Cueva del Infierno (donde piratas y corsarios guardaban de las miradas los tesoros) se encuentra a unos 15 metros bajo el nivel del mar, “en dirección al fuego eterno”, y en su oscuridad, se decía que vivía el demonio. En el día del Santo los vecinos pretendían mantenerlo alejado, disponiendo ajos y lazos para atar sus testículos, porque era el día en el que el Maligno (representado a los pies del Apóstol) andaba suelto pululando por el pueblo (sale también en la procesión atado al cuello por el Santo con una cadena).

- Fiestas de La Piedad. La Virgen ocupa la hornacina central del retablo. Una preciosa imagen mariana con un Niño en brazos que también se conoce como “Nuestra Señora de La Galga”. Se adorna con profusión de flores y helechos el pórtico por donde sale el baldaquino de madera de la Virgen, portado, por lo general, por mujeres.

- Fiestas de Santa Lucía. “El día de Santa Lucía/ crecen las noches y/ menguan los días”. Eran unas celebraciones importantísimas en el calendario festivo de La Palma, con la participación de romeros llegados desde todos los rincones, especialmente ciegos y ciegas para celebrar a su patrona. “Vengo de Santa Lucía/ ¡no hay caña como la mía!”. La imagen era paseada en una hermosa embarcación, agasajada de flores y frutas. Esta festividad con sabor a mar se ha diluido en el tiempo. El 13 de diciembre, sin embargo, siguen acudiendo al pequeño y recoleto santuario ubicado al borde de un impresionante barranco muchos devotos a ofrecerle exvotos de cera, oro y plata por los favores recibidos. Se suceden los rezos y plegarias, misas y novenas, fuegos de artificio, ventorrillos y verbenas, procesiones… Antiguamente se bailaba la Danza Marinera de Santa Lucía: “Nuestra patrona Santa Lucía,/ todos venimos con gran afán/ hemos venido con alegría/ hemos venido aquí a danzar”.

- Sagrado Corazón de Tenagua se celebra el segundo fin de semana de julio. Es un templo de reciente construcción.

Muchas fiestas, o tal vez no tantas, para un pueblo trabajador como el de Puntallana. Pueblo agrícola y orgulloso que ha conocido a lo largo de su historia la carencia de medios, sequías, hambre, emigración, plagas… Un pueblo curtido que, con esfuerzo y tesón, ha ido labrando un porvenir cada vez más digno.

Actualmente, los frutales, las hortalizas, la vid, y especialmente el plátano, satisfacen las pautas marcadas por los nuevos mercados de producción. Otra alternativa económica la constituye la modesta oferta de Turismo Rural, que se abre camino poco a poco.

En los últimos tiempos se han ido acometiendo obras y mejoras, cambios, acondicionamientos y, lentamente, el municipio se ha ido modernizando y va alcanzando el nivel cultural, sanitario, educativo, social, etc., en definitiva, el bienestar que, con creces, le corresponde por derecho.


BIBLIOGRAFÍA.

GARRIDO ABOLAFIA, Manuel. Puntallana. Historia de un Pueblo Agrícola, CajaCanarias, Ayuntamiento de Puntallana, 2002.
PAIS PAIS, Felipe Jorge. La economía de producción en la prehistoria de la isla de La Palma: la Ganadería, Santa Cruz de Tenerife, 1996.
FRUTOSO, Gaspar. Saudades da Terra, Instituto de Estudios Canarios, La Laguna, 1964.
LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, La Laguna- Santa Cruz de La Palma, 1975-1997.

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