Revista nº 801
ISSN 1885-6039

Arafo.

Sábado, 22 de Mayo de 2010
Ayuntamiento de Arafo
Publicado en el número 314

La Villa de Arafo (en el sur de Tenerife) tiene en la música su patrimonio cultural más valioso, consolidado desde el siglo XIX en agrupaciones que han venido funcionando de una manera ininterrumpida hasta la actualidad.

  

Historia del municipio

 

De origen incierto, el nombre de Arafo aparece citado documentalmente por primera vez en las Datas de Tenerife cuando el 29 de noviembre de 1504 el Adelantado Alonso Fernández de Lugo concede a Hernando de Fuentes una cantidad de tierras en el pago de Guymar, en Arafo que linda con un barranco que se llama Ayavingo. Asimismo, en 1604, Antonio de Viana en su poema Antigüedades de las Islas Afortunadas se refiere a Arafo como un valiente sigoñé, que siguió a Guetón, hijo de Añaterve, al romper con su padre ya que no aceptó la paz concertada con Fernández de Lugo. Por ello se trasladaron a los dominios del Bencomo, en el menceyato de Taoro. Cuenta Viana que el noble guanche Arafo participó en la lucha contra los conquistadores, hasta perder la vida en la Batalla de Acentejo. No hay constancia histórica de la existencia de este personaje, que probablemente se deba a la imaginativa poética de Viana.

 

En cualquier caso pudiera lanzarse la hipótesis de que el lugar tomó el nombre de Arafo porque estaba gobernado por este achimencey, que bien pudiera ser especialmente el angosto barranco del mismo nombre que quedó anegado por las coladas del volcán de Las Arenas en 1705­ dependiendo a su vez del gran menceyato de Güímar, en el que la penetración castellana era ya una realidad con anterioridad a la conquista militar a través de la evangelización llevada a cabo con la aparición de la Virgen de Candelaria a mediados del siglo XV. Este importante suceso, unido a los pactos de no agresión concertados entre Añaterve y los conquistadores a cambio de garantizar la libertad y el derecho de propiedad de los indígenas, hicieron que el menceyato formara parte de los llamados bandos de paces  junto con Anaga, Abona y Adeje.

 

Lo cierto es que la zona fue una importante ruta de trashumancia aborigen, primando la ganadería como actividad dominante frente a una agricultura limitada, y en la que se han hallado una serie de interesantes yacimientos aborígenes desde la Playa de la Viuda hasta el barranco de las Viñas Viejas. El topónimo Arafo ya aparece plenamente consolidado documentalmente para referirse al núcleo originario del pueblo, sito en las zonas de El Aserradero (topónimo de clara alusión a la actividad maderera) y Perdomo, a través de los protocolos del escribano público Sancho de Urtarte (1573-1850), por los que conocemos además los cultivos, medios de vida y la naturaleza de sus habitantes.

 

Antiguo templete en la Plaza de Juan Degollado

 

 

Los frailes agustinos introducen la devoción por San Agustín, aunque sin parroquia propia en aquellos primeros momentos. Es en el siglo XVIII cuando se comienza a plantear el ser un pago independiente, sobre todo tras la erupción del volcán de Las Arenas, en 1705, hecho que influyó decisivamente en la configuración física de Arafo. A finales del XVIII se concede el permiso para crear una parroquia propia, dedicada a San Juan Degollado. Así, los vecinos insisten en la segregación civil de Candelaria, que se consigue tras la configuración municipal de Tenerife después de la Constitución de Cádiz en 1812.

 

La población aumenta en el XIX, con descenso a finales de la centuria con la emigración a América. El comienzo del siglo XX tiene como punto principal el incendio de Abarzo y a lo largo de este siglo habrá mejoras de las infraestructuras y de todo tipo en el pueblo, hasta los años cincuenta, en el que la población había alcanzado la cifra de 3.194 habitantes (1954). Pero de nuevo se da una recesión por la emigración en este momento al extranjero, especialmente a Venezuela.

 

Arafo goza de una tradición sociocultural, con afamados centros recreativos, el más antiguo el Casino Unión y Progreso, fundado en 1906. Es un municipio conocido en toda la geografía regional por su gran tradición musical. Pero el tiempo de los araferos también ha sido ocupado a lo largo de los años por habituales actuaciones teatrales por lo menos hasta finales del siglo XIX, y en la actualidad hay una Escuela Municipal de Teatro. Se han recuperado en los últimos años determinados hábitos artesanales que estaban en decadencia.

 

 

 

Climatología

La orientación del valle es E-SE, por tanto se encuentra al abrigo de los alisios y del mar de nubes que los acompaña y, a grandes rasgos, podemos distinguir tres franjas climáticas altitudinales: zonas costeras, medianía y cumbres, con sus características correspondientes. A pesar de las generalidades de carácter climatológico, en el valle se encuentran microclimas particulares como los que hay en el fondo del barranco de Añavingo, depresión muy accidentada que cuenta con abundante riqueza en flora y fauna endémica. Toda esta zona se puede considerar en general como un clima montañoso seco, debido a los vientos existentes, y en las zonas medias un clima templado con tendencia a la sequedad.

 

Economía

La agricultura ha sido en Arafo la actividad laboral preponderante hasta fechas recientes. Sin embargo, esta situación experimentó una notable variación con la instalación de un Polígono Industrial en la zona costera del mismo, ocupando también franjas costeras de los pueblos de Candelaria y Güímar. En la actualidad los mayores índices de ocupación se registran en el sector servicios, seguido de los comerciantes y la construcción. Destaca el elevado número de productores ligados a empresas manufactureras, cercanos a las cifras de la construcción y comerciantes, debido a la presencia del Polígono Industrial, y es significativo también el número de docentes. Con respecto a la agricultura, se ha producido una considerable reducción de trabajadores, debido principalmente al progresivo abandono del campo por los jóvenes y en la búsqueda de empleo en otros sectores mejor remunerados y con mayores posibilidades de promoción.

 

 

 

El Ayuntamiento como institución

 

Tras la segregación religiosa conseguida en 1795, se inicia el proceso de separación administrativa de Candelaria, siendo autorizado, previos trámites, la elección de sus propios cargos por al pago de Arafo en enero de 1797. Sin embargo, sería tras la aprobación de la Constitución de 1812 cuando la organización administrativa municipal sufra una transformación importante, con la aparición de una nueva política local. La nueva jurisdicción se basaría en las parroquiales y anteriores pedanías. Con el Real Decreto de 23 de julio de 1835, se constituyeron las primeras corporaciones municipales y pueblos dotados con alcaldías, diputados y síndicos, pasaron a convertirse en Ayuntamientos, Arafo entre ellos.

 

La sede del Ayuntamiento había sido itinerante. En principio eran la iglesia parroquial o el propio domicilio del alcalde de turno; más tarde serían casas alquiladas generalmente a personas influyentes. En 1935 se aprueba una moción del alcalde Luis Marrero en la que se propone la construcción de nuevos edificios para Casas Consistoriales, Juzgado y cuartel de la Guardia Civil; sin embargo la Guerra Civil paralizaría el proyecto. Así que la actual sede del consistorio fue comenzada a construir durante la década de los 30 (1930), en un principio para ser ocupado por las escuelas de instrucción primaria. En 1943, el Ayuntamiento se trasladó a una habitación de la primera planta. La segunda se concluyó a finales de los cincuenta, aprovechando los dineros obtenidos por el arbitrio de tabacos, siguiendo los planos del Arquitecto Félix Sáez Marrero. A raíz de ello se habilitaron dos salas de ensayo para las bandas de música. Hacia 1977, el inmueble dejó de usarse como escuela, al ser trasladada a un nuevo complejo ubicado en el Barrio del Carmen y durante algunos años fue compartido tanto por el Ayuntamiento como por la Filiar del conservatorio Superior de Música de Santa Cruz. El progresivo aumento de las oficinas consistoriales motivó que fuese utilizado íntegramente como Casas Consistorial, destinándose otros lugares para ensayo de las Bandas y Conservatorio.

 

 

Geografía

El término municipal de Arafo se halla ubicado en la comarca sureste de Tenerife, concretamente en el centro del Valle de Güímar, presentando una disposición en forma triangular que se estrecha progresivamente hacia el mar. Su población es de 5.156 habitantes en 2002 y tiene una extensión de 31 km2, que lo convierte en el de menor superficie de toda la vertiente sur de la isla. Morfológicamente es un plano inclinado que sube desde la costa hasta los 2.078 metros del Roque de Ayosa, techo altitudinal del municipio.

     En la franja costera ha surgido el caserío conocido como Playa de Lima, ocupando una línea de playa baja y rocosa en la que son características las viviendas excavadas en la toba, utilizadas como segunda residencia. A unos 120 metros sobre el nivel del mar se encuentra el caserío de El Carretón, configurado como un área de servicios cercano a la autopista. A 200 metros de altura está el tercer caserío del municipio, La Hidalga, que ha crecido a lo largo de la carretera general del sur Tf-822 con edificaciones de tipo rural al borde de la vía.

     En la zona de medianía, y en torno a los 470 metros sobre el nivel del mar, se encuentra la Villa de Arafo. Presenta un alto grado de concentración pues la inmensa mayoría de los habitantes del municipio residen en el propio casco. En esta zona, entre 400 y 600 metros, se encuentran los suelos más apropiados y ricos para la práctica agrícola, que ha sido, como comentábamos, la actividad económica principal. Con una superficie agrícola útil alta con respecto al total de la provincia, destaca en esta zona la abundancia de terrazas y bancales, en los que se cultiva sobre todo vid y papas, y también hortalizas y frutales plantados en explotaciones en su mayoría de pequeña extensión. Se ha producido también una expansión del subsector vitivinícola, debido en parte a la constitución de una Sociedad Agraria de Transformación de cosecheros del valle, que han promovido la edificación en Arafo de una bodega industrial.

     En las zonas más altas (entre los 600 y 1000 metros) se dan los pastizales, alguna variedad de papas, higueras y sobre todo castaños, algunos abundantes en las proximidades del Monte Verde.

 

 

Demografía

La localidad engloba al casco urbano, compuesto por una serie de barrios como El Carmen, El Fielato, El Barrero, Los Lomos, La Cruz, El Tanque, etc., y fuera del núcleo central tenemos otras tres entidades de población: La Hidalga, El Carretón y Playa de Lima.

     El crecimiento de la población es bastante lento, pues en el período comprendido entre 1975-1992 fue inferior a 200 habitantes. El municipio tiene un reducido índice de natalidad (34 nacimientos frente a 36 defunciones en 1990). Sin embargo, a partir de 1987 ha comenzado un pausado pero sostenido incremento demográfico debido al asiento de residentes foráneos, sobre todo en la parte baja del término.

     La población del municipio se caracteriza por su baja tasa de natalidad y mortalidad, lo que ha incidido en un lento crecimiento y significativo envejecimiento de la misma. A 1 de junio de 2009, el municipio de Arafo contaba con 5.975 habitantes.

 

 

 

El Milagro de San Agustín

 

Una vez incorporada Tenerife a la Corona de Castilla, se procedió al reparto de su suelo entre personas que de una u otra manera participaron en la Conquista, con el objetivo de explotarlo agrícolamente. Paralelamente, se llevó a cabo también un necesario e ingente trabajo de aprovechamiento de las corrientes de agua que manaban en la isla. La zona de Arafo no fue ajena a este hecho y en 1503 el Adelantado Alonso Fernández de Lugo cedió una importante data de tierra y aguas a Gonzalo de Mejías, que a su vez la traspasó seis años después al convento agustino del Espíritu Santo, con sede en La Laguna. A partir de entonces, este cenobio se convirtió en el principal propietario del lugar y, en consecuencia, se comenzaron a canalizar las numerosas fuentes que corrían por los barrancos de Añavingo y de Arafo o de Binchelche.

 

Los agustinos empezaron a obtener beneficios de las tierras de Arafo, lo que favoreció el surgimiento de una incipiente comunidad rural. Por rudimentarias atarjeas llevaron el preciado líquido hasta los plantíos y establecieron sucesivos contratos con particulares para ampliar los rendimientos de sus posesiones. Así, introdujeron los cultivos de cereales, hortalizas y frutales entre los que destacaron naranjos, perales, almendros, higueras y sobre todo vides.

 

A lo largo del siglo XVII se produjo un aumento de las sementeras, con las que se cubría en parte las demandas de grano que provenían de las haciendas vitícolas de otras partes de la isla. No obstante, esa bonanza se vio alterada en 1705 al producirse un catastrófico y terrible incidente: la erupción del Volcán de Las Arenas o Volcán de Arafo, situado en la caldera de Pedro Gil. La devastadora colada no destruyó el pueblo porque discurrió por las entrañas del barranco de Arafo, colmatándolo por completo y arruinando importantes fuentes de agua y tierras de labor. Los lugareños huyeron hacia Candelaria, y una vez terminado el fenómeno reconstruyeron la aldea, trasladándola más al norte, en torno a la ermita de San Juan Degollado, aunque sólo se podían aprovisionar del único naciente que quedaba, el de Añavingo. Algunos años más tarde, la desgracia volvió a aparecer en la comunidad, cuando hacia 1745 ó 1746 se desmoronó un risco de tierra en aquel barranco, ocultando por completo la corriente de agua. Desde ese instante se trató de recuperarla con escuadras de hombres que trabajaron infructuosamente, pues no lograron hacerla manar. Debido a esta falta, el pueblo padeció una gran angustia y los residentes en Arafo tuvieron que acudir a Güímar en busca del preciado líquido. Además, supuso una disminución en los ingresos de la ermita, pues no podía rematar el agua de su propiedad.

 

 

Ante la imposibilidad humana de lograr el desescombramiento del naciente, Juan Hernández Santiago, en representación de varios vecinos, propuso a Pedro de Castro, capellán de la ermita, llevar una imagen de San Agustín hasta el fondo del barranco de Añavingo. Tras hacerle un novenario se sacó en procesión el 21 de septiembre de 1751, entre plegarias y oraciones, en un día caluroso y despejado, dejándola en la angostura, con su luz encendida aprovechando el abrigo de una pequeña cueva.

 

A las pocas horas comenzaron a formarse espesos nubarrones y esa misma noche cayó un gran temporal. A la mañana siguiente, el impulsor de la rogativa, Juan Hernández Santiago, preocupado por la imagen, acudió a comprobar su estado y cuál fue su asombro cuando vio no sólo que se encontraba perfectamente, con su luz encendida, sino que también el agua perdida de Añavingo manaba de nuevo en el lugar conocido como Saltadero de los Maestrantes. Este episodio fue acogido en el pueblo como un milagro, y llenos de fervor acudieron a buscar al santo africano, que fue devuelto a la ermita con toda veneración el 9 de octubre de 1751.

 

A las primeras celebraciones acudían los pastores con sus lanzas y varias personas hacían sonar los bucios, entre las vivas de los concurrentes. Las calles principales se adornaban con ramas de haya, brezo, aceviño o laurel y se hacían dos arcos decorados con banderitas, uno en el lavadero y otro en la Esquina de Inocencia. A la altura de los chorros del tanque se preparaba un altar y se oficiaba la misa con acompañamiento de la banda de música. También era habitual que el molinero Antonio Marrero García recitara unas loas al santo desde el balcón de la casa del antiguo molino.

 

En la fiesta, que siempre coincidía con la estación de verano, participaba casi todo el vecindario, pues era mucha la devoción que despertaba San Agustín; la mayor parte esperaba al santo en la Canal Alta y recogían ramas de la frondosa vegetación del barranco. Llevaban comida y bebida, que a veces se cargaba en burros y mulos, y era habitual el convite entre los asistentes. La pequeña imagen era repintada por el recordado artista local Andrés Rodríguez Fariña.

 

En 1945 se celebró otra bajada, que contó con la participación de la banda de música Nivaria. En los años cincuenta se mantuvo el festejo, aunque nunca tuvo una periodicidad definida. Durante la década de los setenta y ochenta se celebraron varias bajadas, organizadas por el Casino Unión y Progreso y por comisiones vecinales. Las bodegas de la zona se abrían para los romeros y también se habilitaban asaderos de sardinas en puntos estratégicos. Las últimas se realizaron en 1984, el 11 de agosto de 1989, el 7 de agosto de 1993 y el 9 de agosto de 1997, éstas como promesa de los vecinos de la Cruz del Valle.

 

 

Tradición Musical 

La Villa de Arafo tiene en la música su patrimonio cultural más valioso, consolidado desde el siglo XIX en agrupaciones que han venido funcionando de una manera ininterrumpida hasta la actualidad. Una tradición que vendría dada no sólo por la antigüedad de las formaciones sino también por su continuidad, caso de las bandas de música Nivaria y La Candelaria o la coral María Auxiliadora.

     La historia de las agrupaciones musicales de Arafo comienza el 10 de enero de 1860 con el debut de una banda de música infantil denominada Numancia, de unos 15 niños con edades comprendidas entre los 8 y los 16 años, dirigida por Luis Otazo Marrero, que amenizarán las principales fiestas locales.

 

Antigua Banda Numancia

 

 

  

Historia de las Fiestas


Las fiestas patronales en honor de San Juan Degollado, San Agustín y San Bernardo se desarrollan a lo largo del mes de agosto. Es tradicional la celebración de una Gala de elección de la Reina de las Fiestas y la Romera Mayor y al día siguiente una cabalgata con carrozas engalanadas, comparsas, fanfarrias, etc., que recorre las principales calles del casco.

 

No podemos olvidar la Romería de San Agustín, fiesta típica canaria que se celebra el sábado anterior al último domingo de agosto. Son numerosas las parrandas, rondallas y carretas tiradas por bueyes que recorren las principales calles del pueblo, en un clima de gran animación. Se empezó a celebrar en 1975 y en 1982 se le concedió por la Secretaría de Estado de Turismo el título honorífico de Fiesta de Interés Turístico. El día grande de los festejos, que coincide con el último domingo del mes, se han llevado a cabo sucesivos hermanamientos y jornadas de intercambio cultural con diferentes municipios de la Península.

 

 

Por la mañana tiene lugar el traslado del Pendón desde las Casas Consistoriales hasta la iglesia parroquial de San Juan Degollado. Por la tarde tiene lugar la denominada Fiesta de Arte, que era tradicional en los pueblos de la isla y que en Arafo han sido habituales desde comienzos del siglo XX. Hay que señalar, sin ir más lejos, las tres ediciones de la denominada Fiesta del Valle, celebradas los años 1925, 1928 y 1930 en la plaza de San Juan de Arafo, en la que estuvieron presentes las reinas de Candelaria, Güímar y del municipio anfitrión, así como relevantes poetas y oradores de la época.

 

Hemos visto que la advocación por el obispo de Hipona es introducida en el pueblo por monjes del convento del Espíritu Santo a principios del siglo XVI. Sin embargo, un extraño y bello suceso, acaecido en 1751, como dijimos, y que es conocido como el Milagro de San Agustín, va a consolidar definitivamente en Arafo la veneración hacia este Santo Padre. El vecindario concurrió a Añavingo a buscar la imagen, que fue devuelta a la ermita con toda veneración. Esa rogativa, celebrada el 9 de octubre de 1751, puede considerarse como la primera romería de San Agustín. La tradición de ir al barranco en honor al prodigio todavía perdura y cada cuatro años se acude a un pequeño nicho el que se venera una imagen del santo para bajarla en procesión a la iglesia parroquial.

 

Otras fiestas que se celebran en el término municipal son: la Fiesta de la Cruz, en la zona de El Aserradero o La Cruz, a comienzos de mayo; la fiesta en honor a San Juanito, en la Playa de Lima, a finales de junio; la fiesta en honor a Ntra. Sra. del Carmen en la zona del mismo nombre, a mediados de julio; y las fiestas en honor a San Andrés en la zona de La Hidalga y El Carretón, a finales de noviembre. Coincidiendo con la festividad de San José en el mes de marzo, se celebra en el Centro Turístico, Artesanal y del Agricultor una Feria Regional de Artesanía, aglutinando a casi un centenar de artesanos. El día de Santa Cecilia es conmemorado por las diversas agrupaciones musicales de la Villa, destacando el concierto que tiene lugar en los salones del Casino Unión y Progreso.

 

La época de Navidad se celebra en Arafo con múltiples actividades culturales como el concierto de Fin de Año en el Centro Cultural y Recreo, en el que se hace entrega del premio Añavingo a personalidades e instituciones destacadas en el mundo de la música; o el cada vez más conocido concierto de Año Nuevo, en el Auditorio, que tiene lugar el 1 de enero.

 

 

Gastronomía 

Como en todas las Islas, abundan los productos de la tierra, como las papas, los plátanos, los pescados, los quesos y, cómo no, los vinos. Pero la mesa tradicional de Arafo tiene un rico surtido de platos, en los que predominan sobre todo las carnes. Así destaca el caldo de asadura de cerdo como el guiso más singular de la cocina arafera; también están las sopas de carne de cabra, las papas a la flor del caldo y el ya más conocido conejo en salmorejo con papas arrugadas, que también puede combinarse en un mismo aderezo con pulpo, dando unos resultados excelentes.

     Justa fama ha adquirido el pan de Arafo, hecho en horno de leña, y la variada repostería elaborada en función de una determinada festividad, como las truchas -un hojaldre relleno de una pasta hecha básicamente de batatas, almendras y huevos- en Navidad, o las rebanadas con miel, también denominadas tortitas o torrijas, en Carnaval. Otros dulces que se preparan son los almendrados o piñas de horno, merengues, rosquetes, mantecados, dulces de pantana, etc.

 

 

 

El Patrimonio de Arafo

 

- Patrimonio Histórico

 

Cuenta con tres declaraciones de Bien de Interés Cultural: con categoría de Sitio Etnológico El Molino y Los Lavaderos; con categoría de Sitio Histórico La Casona de la esquina de los Carros; con categoría de Sitio Histórico el lugar conocido como Lo de Ramos. En este mismo lugar se encuentran los chorros del agua como punto de abastecimiento doméstico para los habitantes del municipio, puesto en funcionamiento en enero de 1929 junto a la de La Plazoleta de San Juan Degollado.

 

 

- Patrimonio Natural

 

1. Paisaje Protegido de las Siete Lomas: zona de carácter eminentemente agrario que ocupa una franja en la medianías del Valle de Güímar. Su característica principal es una serie de lomas separadas por barrancos, más o menos encajados, que se extienden de cumbre a mar, produciendo paisajes de efectos espectaculares. La agricultura de autoabastecimiento, de tipo rudimentario y escasamente mecanizada, es la principal actividad socioeconómica del área. Destacan las plantaciones de papas, viñas y árboles frutales, a las que se accede por una compleja red de pistas y senderos.

 

2.- Volcán de Las Arenas: localizado en la vertiente meridional de la Caldera de Pedro Gil, a unos 1.525 metros de altitud. La actividad del volcán se inició el 2 de febrero y finalizó el 27 de marzo de 1705, estando precedida de considerables fisuras en el terreno y de movimientos sísmicos que tuvieron mayor impacto en la zona norte de la isla. La espectacularidad de fenómeno fue enorme pues la columna de lava era visible desde La Orotava. Las coladas alcanzaron los 12 kilómetros de longitud y amenazaron con destruir los pueblos de Arafo y Güímar.

 

 

3.- Galerías y Manantiales: de los más de 500 años transcurridos desde la llegada de los conquistadores a la isla, sólo en los últimos 75 años pierden importancia los manantiales, fuentes y nacientes como principal suministro de agua para los diferentes usos y aprovechamientos. Serán estos los que, en primer lugar, condicionen y organicen la vida de los aborígenes y luego permitan el asentamiento de los primeros colonos de la Comarca. El municipio de Arafo tiene su ubicación originaria gracias a los nacientes de los Barrancos de Añavingo y Amador. A medida que avanza el siglo XX, los manantiales y nacientes no son suficientes para satisfacer la demanda y los nuevos usos de la población creciente, comenzando a extraerse el agua del subsuelo a través de galerías y pozos, lo que trae como consecuencia directa la progresiva desaparición de estos. El Sureste de Tenerife, donde se encuentra ubicado el municipio de Arafo, es una de las comarcas donde primero se comienza a extraer agua de forma sistemática con métodos mineros, para atender a la creciente demanda de una pujante agricultura vinculada a los modernos cultivos de exportación. La batalla para encontrar, conducir y almacenar al agua, también ofrece como expresión peculiar y última, la transformación del preciado líquido en fuente de energía, como es el caso de la arcada y molino de gofio que se encuentra en los altos del municipio, en el lugar conocido como Cuesta del Estanque. Puntos de interés, formando una posible ruta municipal de este tema, son los Sifones de Amance (con verdaderas obras de ingeniería hidráulica. Amance siempre ha sido una de las galerías con más caudal del pueblo); Gruta de San Agustín; Galerías de Añavingo (con restos de vagones y raíles, e incluso se conserva la maquinaria con la que trabajaba en ella); Galería El Paso, Galería Lomo Cambao, Galería El Drago y Galería Amance.

 

4.- Barranco de Añavingo: uno de los accidentes geográficos más destacados del municipio, por su belleza y arraigo en la historia local, pues sus nacientes abastecían de agua a la zona desde tiempo inmemorial y ya era citado el año 1504 en los repartimientos hechos por el Adelantado. Fue declarado espacio de interés natural en una superficie de 35 ha. y posee restos de vegetación autóctona en peligro de extinción como la vicácara o el tomillo silvestre. En sus escarpadas entrañas se ha llevado a cabo un impresionante trabajo tanto de canalización de sus recursos hídricos desde principios del siglo XVI, como de captación. El agua de Añavingo es hoy por hoy de calidad excepcional debido principalmente a su bajo contenido en sales.

 

5.- La Piedra del Barranco: es un enorme roca fotolítica que constituye uno de los hitos morfológicos más representativos del municipio de Arafo, pues presenta una forma característica, similar a la de un cráneo humano, que se encuentra unida al suelo por su parte más estrecha. Según los expertos, no se trata de un abomba volcánica o tapón de cráter ya que diversos análisis han detectado cristales que no corresponden con la esa morfología, sino que se trata de un mineral compuesto básicamente por feldespato y silicato de alúmina. El lugar se encuentra además muy relacionado con la tradición musical del municipio puesto que en los aledaños de la piedra aprendieron a marchar los niños que formaron la primera banda de música, el año 1860.

 

Banda Nivaria en 1951

 

 

 

El Himno

El 27 de agosto de 2000, día grande de las fiestas patronales de Arafo, fue estrenado el Himno de Arafo, aprobado oficialmente como tal por acuerdo del Ayuntamiento en el Pleno de fecha 15 de diciembre de 2000. La letra es de Teresa de Jesús Rodríguez Lara y su música fue compuesta por Agustín Ramos. El himno dice lo siguiente:

 

En el lecho de un valle fecundo

y entre acordes que marca una lira

tiende Arafo su clara fachada

siempre abierta en cordial bienvenida.

Siempre abierta, cordial, siempre afable

es la luz que en sus cimas se inspira…

y un derroche de brillos y frondas

en derrumbe de verdes se inclina

y se fundan en recios pinares

y se mezclan con alba alegría…

en el agua que manan sus montes

y en su cielo de gloria y de vida.

Siempre amiga, leal, siempre noble

-cual refugio de dicha divina-

en silueta se alza impecable

en el valle que el Pico vigila…

donde extiende Añavingo su imperio

de escarpadas laderas bravías,

y donde yace la piedra sagrada

evocando cadencias perdidas.

Y en el cetro que ostenta y lo nombra

guarda Arafo la gloria prendida…

una historia en su pecho de tierra

y en su alma de arte una lira.

De nobleza canaria, la gente,

que en sus lindes faena y anida…

hacia Dios sus anhelos y preces

y hacia el suelo que viven la vida.

¡Oh Arafo, que vives y sueñas

y entre cuerdas y sones suspiras…

siempre altivo, cordial, siempre Arafo…

desbordando triunfal bienvenida!

 

 

    

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